Que el Dios de la Esperanza los llene de toda alegría y paz, a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13
Si usted nunca ha luchado contra la depresión, lo más probable es que conozca a alguien que la tiene. Hemos estado en una serie sobre cómo hablar en la autoridad que usted tiene en Cristo, y en los próximos días me gustaría repasar algunas escrituras para reclamar sanación en esta área.
En primer lugar, es necesario que usted sepa que la depresión, junto con la fatiga, la pesadez y la desesperanza que trae, no es la voluntad de Dios para nadie. Además de reclamar las promesas de Dios, hay tipos de ayuda natural, médica y emocional disponibles, y buscar estos métodos no es un signo de debilidad en la fe. Es de sabios mirar todas las opciones disponibles, y Dios quiere que usemos la sabiduría así como la fe para mejorar nuestras vidas.
En segundo lugar, es importante darse cuenta de la importancia de reclamar las promesas de Dios para lo que usted quiere… no para lo que no quiere. En lugar de decir, “Gracias padre que no tengo depresión”, trate de cambiar su enfoque un poco. Con base en el versículo de hoy, usted podría decir: “Gracias Padre, porque tu Palabra dice que puedo acceder a tu esperanza y alegría”.
¿Por qué es importante esta diferencia sutil? Porque usted se está concentrando en la solución, no en el problema. Además, cuando se piensa en términos positivos -en este caso esperanza y alegría- es fácil buscar más promesas.
No estoy diciendo que la depresión desaparecerá inmediatamente si usted dice el versículo correcto. Sin embargo, la Palabra de Dios es poderosa cuando se trata de cambiar gradualmente sus creencias más profundas, y esas creencias tienen una enorme influencia en cómo usted se siente.

