Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman. Pero Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. 1 Corintios 2:9-10 (MSG)
Ser guiado por el Espíritu Santo para el creyente, significa ser tan natural como respirar. El problema es que muchas veces nos engañamos acerca de cómo escuchar a Dios. Esperamos un mensaje desde el cielo: una puerta abierta, una puerta cerrada, una palabra de profecía o algún tipo de signo sobrenatural.
Dios no quiere que confiemos en los signos externos o en otros para recibir dirección de él, aunque vemos que él utilizó estos métodos en el Antiguo Testamento antes de la obra terminada del Calvario.
Cuando Pablo describió cómo Dios nos revela las cosas en 1 Corintios 2, él no mencionó puertas abiertas, signos, sueños, profetas o palabras de conocimiento. Pablo destacó aquí que Dios revela las cosas que él nos ha preparado por su Espíritu.
Gracias a Jesús, tenemos una línea directa con Dios. Tenemos al Espíritu Santo que nos habla internamente y muy naturalmente, a menudo recordando lo que hemos aprendido de la Palabra de Dios.
La verdad es que el liderazgo del Espíritu Santo no es complicado ni extraño. Es natural y es simple. ¡Después de todo, Dios quiere que usted lo escuche!
La próxima vez que usted quiera dirección de Dios, mire dentro. Escuche esa voz inmóvil, pequeña, las pequeñas impresiones dentro de usted que le llevará a recordar lo que usted ha aprendido de la Palabra de Dios y le mostrará el camino.

