Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1 (NKJV)
La fe y la esperanza van de la mano. De hecho, usted no puede tener fe si no tiene esperanza.
Pero, ¿qué es la esperanza? La esperanza es cuando usted espera que algo positivo suceda, y éste es el antecesor de la fe. La fe es la esencia de las cosas que se esperan.
Si usted espera que algo malo suceda, eso es miedo. Y así como la fe trae lo que usted está esperando para su vida, el miedo también puede traer aquello a lo que usted tiene miedo. Como Job 3:25 dice: “Lo que más temía me sobrevino, lo que más me asustaba, me sucedió.
Si todo lo que usted escucha son noticias, todo lo que va a esperar son cosas malas. La economía está por el piso, nuestros políticos están mal, nuevos virus están apareciendo, el terrorismo está en aumento… siempre hay algo nuevo de que preocuparse.
Como creyentes, ¿somos víctimas de lo que el mundo nos lance? ¡No! Tenemos el reino de Dios dentro de nosotros, que sobrepasa todo en este planeta. ¡Podemos elegir a quién creer!
Cuando el mundo dice que es imposible, prosperamos. Cuando los médicos dicen que no hay esperanza, nos curamos. Cuando los expertos dicen que un matrimonio está condenado al fracaso, ¡el poder de Dios en nosotros trae perdón, alegría y paz!
Las bendiciones del Señor no dependen de la economía ni de lo que dicen los expertos. No dependen de lo que digan los médicos o los exámenes. El reino de Dios, que está dentro de usted, es removido de todas las restricciones de este mundo.
El reino de Dios funciona por fe, y la fe viene de oír la palabra de Dios (Romanos 10:17). ¡Escuchemos lo que dice la Palabra!

