Ore, pues, de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Mateo 6:9-10 (AMP)
¿Alguna vez ha escuchado usted el dicho, “No puedes tener el pastel y comerlo al mismo tiempo”?
Sin Dios, esto puede ser cierto. Podemos tener la fuerza y los recursos para tener éxito en una o dos áreas de la vida, ganando ese éxito a expensas de otras áreas. La situación es que con Dios usted puede tener el pastel y comerlo al mismo tiempo.
Nosotros como creyentes tenemos la bendición de Dios, que es muy diferente a tener éxito en nuestra propia fuerza. Nosotros podemos poner las promesas de Dios a trabajar. Cuando se trata de creer en el futuro y de hablar sobre nuestras vidas, Jesús nos enseñó a orar: “Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”.
¿Hay pobreza en el cielo? ¿Ausencia? ¿Dolores y angustias? ¿Qué pasa con el dolor y la enfermedad? Ninguna de estas cosas es la voluntad de Dios, y no existen en el cielo, por lo que podemos creer que la voluntad de Dios que es prosperidad, paz, gozo y salud, se hará realidad en la tierra para nuestras vidas.
¿Significa esto que todo será perfecto? No, vivimos en un planeta caído, y muchas cosas van a venir en contra nuestra. Todavía tenemos que trabajar duro. Habrá momentos en que parece que todo va mal, pero esos son los momentos en que es más importante declarar las promesas de Dios y recordar que Su voluntad para su vida es buena.
Es entonces cuando usted ora: “Padre, venga tu reino, hágase tu voluntad aquí en mi situación”, y confíe en que Dios nunca le fallará.

