El poder para cambiar el futuro

Leon FontaineEntregate

Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que vive en ustedes. Romanos 8:11 (NKJV)

Cuando nosotros nos enfocamos en lo negativo, podríamos pensar que solo estamos siendo realistas, pero hay consecuencias. En su lugar, debemos dejar que nuestras palabras se llenen de esperanza, y entonces lograremos el cambio que queremos.

A menudo comparo nuestras palabras con un termostato. Muchos de nosotros usamos las palabras como si fueran un termómetro, simplemente indicando la temperatura de la habitación. Pero nuestras palabras fueron diseñadas para influir en el futuro, no sólo para informar sobre el presente. Así como ajustamos un termostato para programar la temperatura que queremos en una habitación, así también podemos “ajustar” nuestras palabras al futuro que queremos tener. Nosotros podemos ajustar nuestras palabras en las promesas de Dios, y esas palabras van a trabajar en nuestros corazones para crear ese futuro.

Esto no significa que usted niegue el problema. Si a usted se le ha dicho que tiene cáncer, por ejemplo, no tiene que negar el diagnóstico para mantenerse positivo. Usted podría decir, “¡las pruebas muestran cáncer, pero estoy seguro de que está en camino a desaparecer!” Esto tampoco significa que usted ignore otros métodos de resolución de problemas. Usted puede reclamar las promesas de Dios mientras siga el consejo del médico general o naturista.

De hecho, incluso si usted no está enfrentando un problema de salud en este momento, es muy bueno reclamar el versículo de hoy. Declarémoslo sobre nuestras vidas en este momento: “El mismo Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos vive en mí. Ningún problema es demasiado grande para vencer con Él, ni siquiera la muerte, ¡y Él me ha dado salud, energía, paz y vida!”.