El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.
Juan 6:63 (NKJV)
Durante los últimos dos días, hemos estado hablando acerca de cómo podemos acceder a la energía y la fuerza de Dios para nuestra vida diaria. Si sólo pudiera resaltar una cosa, he aquí lo que diría:
Pase tiempo en la Palabra de Dios.
Pasar tiempo leyendo y meditando en la Palabra de Dios nos alimenta.
Sin ella, pasamos hambre. Terminamos quedándonos sin energía, apenas arreglándonoslas con nuestra propia fuerza de voluntad. Mientras tanto, la Palabra de Dios está llena de espíritu y vida. Sus promesas son recipientes para el poder espiritual, así como los diferentes alimentos que comemos son recipientes con los nutrientes que necesitamos para desarrollarnos.
El brócoli, por ejemplo, está lleno de nutrientes. Pero usted puede mirar fijamente un pedazo de bróculi todo el día y no le hará ningún bien. Usted realmente necesita consumir el brócoli si desea beneficiarse de lo que tiene para ofrecerle.
Para tomar lo que usted necesita de la Palabra de Dios, usted también necesita consumirla. Usted necesita dividirlo en bits digeribles de información y procesarlo pensando en lo que dice.
Leer este devocional es un buen comienzo, pero usted necesita reservar tiempo para digerir lo que está leyendo. También usted necesita tiempo a solas para hablar con el Espíritu Santo. Si usted ha estado luchando por hacer de esto un hábito, trate de hacerlo en una hora del día que sea apropiada para usted. Póngalo en su planificador diario como una cita importante a la que usted no puede faltar.
Siempre dedique tiempo a la Palabra de Dios, accediendo a Su sabiduría, fuerza y poder para disfrutar de la increíble vida que Él tiene para usted.
