Agua Sobre un Incendio de Aceite

Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el delito de un solo hombre, muchos murieron; pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesucristo, es mucho mayor y en bien de muchos. Romanos 5:15 (DHH)

Había una vez tres chicos jóvenes que caminaban por una calle llena de invernaderos de cristal. Pasaron invernadero tras invernadero, y finalmente, llegaron a uno donde el dueño había colocado una señal.

“No tire piedras a mi invernadero.”

Supone lo que hicieron esos tres chicos? Tomaron las piedras más cercanas que pudieron encontrar. ¿Qué hizo esa señal? Les hizo querer romperlo tan rápido como pudieran.

La Biblia dice que la ley del Antiguo Testamento es preciosa. Le enseña a no matar, robar, cometer adulterio; le enseña cómo vivir. Es maravillosa; es perfecta. Pero la ley no tiene la capacidad de ayudarlo a vivirla. De hecho, la ley que viene a usted en realidad hace que quiera romperla más.

Si usted ve, la ley de Dios no tiene la habilidad de ayudarle a cambiar. Hoy demasiados cristianos han dejado la simplicidad del Evangelio y han dejado de confiar en Jesús y su gracia.

Sé que los cristianos siempre se esfuerzan demasiado, en seguir un montón de reglas hechas por el hombre. Pero esto no funciona. Esforzarse con su propia fuerza es inútil. Es como lanzar agua sobre un incendio de aceite. Esto hace que se extienda aún más!

Cuando su identidad viene de Jesús, usted comenzará a levantarse con la capacidad de Él y derrotará ese sentimiento de desesperanza o baja autoestima o lo que lo haya mantenido abajo.

La única manera de vivir verdaderamente para Dios es tener una relación cercana y personal con Jesús. Es entonces cuando se puede empezar a caminar en Su abundante gracia.