Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23 (NKJV)
Durante los últimos días, hemos estado hablando acerca de cómo nosotros como creyentes necesitamos meditar en las promesas de Dios para formar una nueva imagen del futuro.
Visualizar las promesas de Dios es poderoso, pero es sólo el primer paso. Aferrarse a esa imagen y perseguir esa meta es crucial. El rey Salomón sabía que las imágenes que tenemos en nuestro corazón necesitan ser protegidas, por tanto necesitamos guardar nuestros corazones por encima de todo, porque nuestros corazones determinan el curso de nuestra vida (Proverbios 4:23).
Es fácil entusiasmarse a corto plazo con una promesa que usted encuentre en la Biblia, pero ¿qué pasa si usted no ve ninguna señal de que se materialice? A veces usted puede sentir que es más fácil dejar ir esa imagen en lugar de arriesgarse a la decepción, pero usted necesita seguir esperando que cosas buenas le sucedan y trabajar por esa meta. La expectativa es una parte vital de la fe.
Nunca deje de lado su expectativa positiva. Esté dispuesto a asumir el riesgo de tener fe. 2 Corintios 1:20 dice que cuando estamos en Cristo, todas las promesas que ha hecho Dios son “Sí” y “Amén”, lo que significa “así sea”, para la gloria de Dios a través de nosotros.
Si usted ha dejado de caminar en cualquiera de las promesas de Dios (salud, prosperidad, satisfacción, propósito, energía, paz, alegría, grandes relaciones con los demás y con Él), es hora de empezar a imaginar el cumplimiento de esas promesas de nuevo.
Dios quiere darle los deseos de su corazón. Recuerde que lo que ve actualmente es sólo temporal. ¡Lo que usted imagina y persigue puede cambiar su futuro!
