Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. Isaías 40:31 (NKJV)
¿Cómo obtenemos fuerza de Dios? Bueno, según el versículo de hoy, lo hacemos esperando en el Señor.
Esperar en el Señor no se trata necesariamente de esperar a que él venga por nosotros. Tiene más que ver con enfocarse en su Palabra y pasar tiempo con él. Como cristianos, a menudo olvidamos que podemos ser fortalecidos por el poder de Dios. Pero para hacerlo, necesitamos una dosis diaria de su Palabra. Es nuestro alimento espiritual. Y al igual que usted podría necesitar una taza de café y huevos revueltos para que su cuerpo físico esté listo para el día, el tiempo de meditación en la palabra hace que su mente y espíritu estén preparados para el día.
Una de las razones de porqué las águilas me parecen asombrosas es que usted nunca las ve batiendo sus alas locamente para volar contra el viento. En cambio, parecen volar sin esfuerzo por encima de la tormenta, casi como si la las corrientes de aire y de viento de la tormenta les ayudaran a elevarse más alto.
De manera similar, cuando empezamos a esperar en Dios concentrándonos y pasando tiempo con él, aprovechamos su fuerza. Entonces, cuando las tormentas de la vida nos golpean, a pesar de que Dios no envió esas dificultades a nuestro camino, él nos ayuda a usarlas para elevarnos más alto.
No importa lo ocupado que usted esté, no pase por alto su “desayuno” diario de la Palabra de Dios, que le ayudará a ser más consciente del poder y la fuerza que hay en usted como creyente.

