Romanos 8:35 (VOZ) Entonces, ¿quién puede separarnos? ¿Qué puede interponerse entre nosotros y el amor del Ungido de Dios? …La respuesta es, absolutamente nada.
En esta temporada navideña nos hemos enfocado en el amor de Dios, el darnos cuenta de lo mucho que Dios nos ama, nos da una clave muy importante para la vida cristiana.
¿Por qué es tan importante saber que Dios lo ama? Porque cuanto más usted se da cuenta del amor incondicional de Dios, más usted se convence de que sus promesas son reales y usted se siente más empoderado para amar a los demás sin esperar nada a cambio. Me encanta cómo Romanos 8 describe Su amor incondicional. Dice que NADA puede interponerse entre usted y el amor de Dios por usted. Los versículos 38-39 dicen: “Pues estoy convencido de que nada, ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes espirituales, lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”.
¡Nada detendrá el amor de Dios por usted!
Esta Navidad, tómese un tiempo para pensar sobre el amor de Dios. No es el tipo de amor que se gana o que espera algo a cambio. Dios derrama Su amor sobre usted siempre, todos los días, pase lo que pase, y Él nunca se va a detener. Puede haber momentos en su vida en los que usted se alejó de Él, pero Él lo ha amado a través de todo, siempre anhelando una relación con usted y deseándole lo mejor.
Oremos juntos hoy: “Padre, gracias, ¡porque nada puede separarme de tu amor! Ayúdame a obtener una comprensión más profunda de tu amor esta Navidad para que pueda disfrutar de tus promesas y compartir tu amor con las personas que me rodean. Oro en el nombre de Jesús, ¡Amén!
