Salmo 142:2 (NKJV) Ante el expongo mis quejas; ante el expreso mis angustias.
La época navideña es una gran época del año, pero a muchos les resulta estresante la temporada de vacaciones. Eventos sociales extra, obligaciones familiares y tensión financiera pueden robar la alegría de lo que se supone que es una época del año llena de alegría.
Cuando nos estresamos, rara vez se debe a una cosa. Varias pequeñas situaciones de estrés pueden conformar el equivalente psicológico y fisiológico de un evento de vida traumático.
La clave es administrar esas pequeñas situaciones de estrés para que no sumen. Tomar el control de su agenda, priorizar su trabajo y negarse a posponer las cosas puede hacer que su carga de trabajo sea mucho más manejable. Aprenda métodos de relajación, realice una buena prueba de personalidad para saber cómo usted piensa y el saber cómo recargar sus baterías también puede darle la capacidad de manejar el estrés de manera más cómoda.
Cuidar de su cuerpo es otra clave para mantener bajos esos niveles de estrés. Intolerancias a los alimentos, falta de ejercicio, alergias no administradas o enfermedades: todo esto puede sumar, pero cuando usted se toma el tiempo para cuidar de su cuerpo, usted descubre que puede manejar mejor otras áreas de su vida sin que se vuelva problemático.
Además de estas prácticas para luchar contra el estrés, asegúrese de pasar tiempo con Dios. No hay mejor calmante para el estrés. Exprésele a Él aquello que lo tensiona, como lo hizo el Rey David en el versículo de hoy.
Dios no espera que usted sea un súper hombre o una súper mujer. Él sabe que usted enfrentará dificultades a veces y quiere estar ahí para usted. Abra su corazón para hablar con él acerca de las luchas que enfrenta. Solo sabiendo que Él está con usted acompañándolo todo el camino es el mejor alivio para el estrés que usted puede tener.
