Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
1 Corintios 15:22 (NKJV)
Como creyentes, necesitamos someternos a Dios y resistir al diablo. Suena bastante simple, ¿verdad? Pero es confuso si no estamos seguros de lo que viene de Dios y de lo que viene del diablo.
Por ejemplo, algunos enseñan que cuando la tragedia nos golpea, fue enviada por Dios para mantenernos humildes. Otros no entienden lo que significa ser un cristiano, pensando que se supone que tengamos una autoestima pobre, o que ellos se glorifican en el dolor, la enfermedad y las dificultades como si de alguna manera esto nos hiciera más santos.
La verdad es que estas enseñanzas están muy basadas en las obras. Asumen que ganamos una relación justa con Dios por lo que hacemos (o por lo que sufrimos), cuando en realidad es nuestra fe en lo que Cristo ha hecho lo que establece nuestra relación con Dios. ¡Estamos espiritualmente vivos en Él!
Después de todo, Jesús no dijo: “Yo vine para que tu sufrieras por mí para demostrarme cuánto me amas”. ¡Él dijo que Él vino para que pudiéramos “tener y disfrutar de la vida, y tenerla en abundancia, (plenamente, hasta que se desborde)” (Juan 10:10, AMPC)!
El mayor problema con esta enseñanza es que hace que nos sometamos a las cosas que debemos resistir. A Dios no le agrada verlo sufrir. Él le ha prometido buenas cosas y Él quiere que usted viva en salud, prosperidad, paz, alegría y grandes relaciones. ¡Él quiere que usted disfrute su vida con Él!
Pase tiempo en la Palabra de Dios para aprender quién es usted y descubrir lo que puede tener en Cristo. ¡Someta su vida a Sus promesas, y viva la abundante vida que Él tiene para usted!
