Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Rabí, come algo.” Pero Jesús les dijo: “Yo tengo un alimento que ustedes no conocen”.
Juan 4:31-32 (NKJV)
¿Alguna vez se siente usted agotado?
El estrés que enfrentamos en la vida puede pasarnos factura, y sucede muy sutilmente. Incluso si usted no se enfrenta a una gran crisis, pequeños problemas en el trabajo y el hogar puede sumar. Puede parecer que todo el mundo está exigiendo algo de usted, incluso cuando usted siente que no tiene nada más que dar, y puede empezar a sentirse agobiado por las presiones de la vida.
Como creyentes, usted y yo tenemos dos fuentes de energía. Tenemos nuestra propia energía personal, que depende de una buena salud mental y física, un ambiente positivo, acontecimientos felices, un sueño adecuado y una nutrición saludable.
Aunque siempre será importante cuidar nuestra salud física y mental, nunca fuimos diseñados para sobrevivir solo con esta fuerza. También tenemos una fuente espiritual de energía, que llenamos pasando tiempo en la Palabra de Dios y en Su presencia.
Si usted siente que ha estado corriendo en vacío y la vida parece difícil, podría ser que usted no tiene la costumbre de acceder a la energía y el poder de Dios. Usted puede llenarse a rebosar, y es muy simple. Simplemente tome el tiempo para meditar en la Palabra de Dios y conectarse con Él todos los días.
Usted no tiene que luchar con esta vida solo. ¡La gracia de Dios es suya, al igual que Su poder, energía, sabiduría y provisión! Dedique algún tiempo a adorarle y a darle gracias por la fuerza que le da a cada momento. Su presencia está en usted dondequiera que vaya, potenciándolo con Su energía y fortaleza sin fin.
