El Hábito de la Gratitud

Leon FontaineEntregate

Den gracias a Dios en toda situación, no importa cuáles sean las circunstancias, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús [el Revelador y Mediador de esa voluntad]. 1 Tesalonicenses 5:18 (AMPC)

 

En 1860, un barco llamado Lady Elgin naufragó. Llevaba más de 300 pasajeros en una excursión cuando chocó con otra nave. La mayoría de los pasajeros murieron, pero algunos flotaron hacia la costa, aferrándose a los escombros flotantes durante horas para ser hundidos nuevamente en el mar por una fuerte resaca. Diecisiete afortunadas personas sobrevivieron, gracias a un joven estudiante de la universidad llamado Edward W. Spencer.

 

Edward nadó en varias ocasiones por las aguas violentas para sacar a tantos pasajeros como podía antes de colapsar por agotamiento. Nunca se recuperó completamente. Vivió con problemas de salud, incapaz de ingresar al ministerio y murió en California a la edad de 81 años. Un aviso en el periódico en el momento de su muerte declaró que ninguno de los 17 llegó a agradecerle.

 

La gente que es desagradecida daña a otros pero principalmente se lastima a sí misma. Filipenses 4: 4-8 nos dice que el hábito del agradecimiento es como un guardia montado en nuestros corazones, ahuyentando la infelicidad, la depresión y el estrés. Es también la entrada a la presencia de Dios. Y Marcos 8:6 ilustra el poder milagroso de la gratitud con la historia de Jesús multiplicando el pan y los peces para alimentar a miles. Justo antes del milagro, Jesús dio gracias por lo poco que tenía.

 

¡Exprese gratitud hoy con sus palabras y acciones y descubrirá lo poderoso que este pequeño hábito realmente es!